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LA LUNA DE MIS SUEÑOS

LA LUNA DE MIS SUEÑOS

Era un domingo cualquiera, el calendario fijaba agosto 2 de 2009 con un cielo despejado y unas nubes distantes las unas de la otras que parecían comunicarse con el viento; los interpretes del espacio eran: una luna blanca desteñida que a las 4:00 de la tarde aparecía como luna, pero con semblante triste, no era aquella luna coqueta de los enamorados que la miran con suspiro volviéndola  atractiva, convirtiéndola en la bella mujer del espacio, de quien no conocemos su lenguaje, ni sus caricias, pero sabemos que es luna.


Para mí es asombroso ver la luna en el día, es algo misterioso dado que esos espacios son del sol, pero lo cierto de todo es que el domingo tenia un matiz de luna y sol; este último, el sol, reflejaba sus eminentes rayos, venían desde el cenit acompañado del crepúsculo de la tarde; no sé, pero el domingo era de luna y sol. Mi pensamiento seguía circulando, tal vez invitando a analizar este fenómeno entre tarde y noche, el domingo se cerró no dejé de mirar hacia el infinito, la noche estaba surcada de estrellas que titilan, significando tal vez su distancia y su mudez entre los terrestres.

El lunes comenzó caluroso precedido de un sol que al verlo, enciende los ojos de quienes lo miran, es el sol quien refleja quietud, pero que ilumina corazones, prende la vida y nos enseña a mantener despierta nuestras energías, es el sol quien con su partida anuncia la noche y nos deja sedientos al ver su amiga la luna. Tal vez, metido en la nostalgia del día empecé a  dormir a tempranas horas de la noche, cargado de un sabor a luna que me hizo esperar; entonces, surgió en mí en medio del sueño un encanto espacial, una luna dorada con facetas distintas a las que he imaginado, a la observada, sólo que esta era una luna soñada, yo la vi sonreír, le pregunte por qué tu color es distinto y hoy brillas más que nunca, me atreví  a preguntarle que si su brillo era por la ceremonia del sol, no me dijo nada, era una luna encantada jamás  vista, tan lejos de mi pero tan cerca por su hermosura que reflejaba esa noche del día domingo, ella estaba allí fijada en ese lugar que llamamos cielo, insisto que era una luna completamente distinta, parecía que su cara hubiese sido pintada con pinceles y pintores de otro planeta, no era la luna de mi inspiración, tampoco la luna de las fábulas, menos la  del cuento, la del misterio, más bien era la luna del asombro, era  una luna  más arrogante por su brillo, era una luna más que mujer, yo quede conmovido hasta el extremo que mis ojos comenzaron a sentir frío, la negaban y la afirmaban, pero al final era la luna.

Empezó a surgir en mi una ansiedad que a su vez destilaba belleza, yo estaba ubicado en el corazón de la ciudad que en años atrás visité con mucha frecuencia, allí no dejaba de mirar desde el balcón del edificio de los enamorados, hoy transformado, llamado el edificio Telecom, sobre la baranda estaba  una mujer a quien le llaman Luna, no se por qué. Pensé una y otra vez que lo que acontecía era coherente por llamar a esa mujer Luna. Solo que a la mujer de la baranda le llamaban Luna, entonces ¿qué hacia yo, con su celular?, por qué estando en el edificio de los enamorados, siendo ella de nombre Luna, no se percataba de lo que sucedía, mientras mi asombro era incesante, no descansaba en mirar y volver a mirar a la luna distinta, persistía en mirarla, mientras mis ojos sufrían. Todo pasaba y el silencio reinaba, solo yo veía lo que estaba sucediendo, no recuerdo escuchar una voz que gritara al espacio, ¿oye luna tú porque eres así, de dónde nació ser diferente? Al contemplar lo encantado de la luna, en ese momento  se le atravesó un cuerpo espacial un poco mas grande que ella, tal vez parecido a un balón de futbol americano que al cruzarse sobre su superficie la opacaba, luego surgió un forcejeo entre la luna y ese cuerpo extraño llamado balón, fue  cuando  mis ojos empezaron a languidecer, fueron perdiendo su fuerza, solo veían partículas de luna y lo que brillaba era el balón encendido que llegaba a la luna imponiéndole toda su fuerza, la poseía, sobre el firmamento se observaban dos cuerpos celestes, ya no era luna, eran los dos, giraban de un lado  al otro, a veces lo hacían  en forma elíptica hasta formar figuras parecidas a sus  propios cuerpos, reflejaban el mismo color amarillo oscuro, dejaban  estelas por donde se movían, era la luna metida en otro cuerpo que no se quien era, estaba confundido se perdió la noción de tiempo y espacio, era extraño, las gravitaciones del uno y del otro no cesaron, se   mantuvieron en equilibrio, parecían estar sellado el uno con el otro por la presión que ambos ejercían,  la inercia los venció, pero al final observé que aquel acontecimiento llegaba a su límite con una gran explosión, que dejo pintada de partículas al pequeño firmamento, donde habitaban aquellos dos cuerpos, una luna y el otro que hasta ahora no se como se llama, al suceder todo, observé  cómo una gran multitud salía a la calle y todos  en coro gritaban, la luna y su acompañante habían caído  en un gran océano, la noticia invadió el momento, los  militares repartían un Kit alusivo, tal vez recordando aquel 20 de julio de 1969 donde la gente gozó porque el hombre había besado a la luna, todos al unísono decían ¿será que podemos vivir sin luna?.

La mujer del celular no dejo dirección alguna, se fue, entonces yo me pregunte será qué su madre vive en la otra esquina, pero al entregarle algo que no me pertenece, el celular, de pronto sentiría celos al saber que su única Luna, su hija podría desaparecer con un extraño que no sabe quien es, como le sucedió a la luna encantada. La verdad es que quedó grabada en mi; aquí empecé a  recordar al poeta del espacio Julio Verne, quien debe estar preocupado en algún lugar del cielo por el sueño del espacio que tuve con la luna enigmática. Solo recuerdo que mis ojos dejaron de brillar al observar la explosión donde la luna encantada daba su adiós al infinito. Ahora la única forma de haber salido de este dilema entre realidad y ficción es despertar y seguir viendo la luna de mi alma, la amiga de todo el tiempo del sol de nuestros días.

HUCASME
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About hugo castillo

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