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MI CUARTO OSCURO

MI CUARTO OSCURO


Cansado  por el silencio de mi pueblo, recordé  que de nada servía levantarme cuando mi cuerpo me dolía. Picado por las pulgas y los piojos de mi cama, atropellado por las tablas que tienen forma de cepillo de hierro, quise saber si estaba condenado a vivir y pensé que todo lo que me pasaba era enviado por esos que no nos dejan dormir, pero que tampoco nos dejan levantar. Con grandes esfuerzos quise decirles buenos días a esa gente que también se levanta como yo, pero un niño no contestó los buenos días, quede impávido y entendí que tenía la razón.  Entonces comparé a ese niño con la naturaleza que despierta pero que también lo hacen los arboles, perros y gatos y el sol que proyecta sus rayos sobre mi faz y por él despierto, pero de lo contrario también hubiese despertado por las pulgas y los piojos que hay en todas partes y que los quiero matar.

Sentí la necesidad de quitarme el cansancio de mi cuerpo, parecía ser el perro sarnoso que duerme frente al fogón en busca de calor; pero, recordé que tuve un amigo que le tocó pelear con el perro el fogón, y la diferencia era su dormitorio, un costal. Sentí que no tenía muchas ganas de vivir, cuando me inquieto por algo quiero que todos lo hagan, pero si todos tenemos cadenas… Entonces, dije, no voy a bañarme, es posible que estando solo piense mejor, aunque desde largos años lo estoy. Luego reflexioné en el baño, uno puede pensar, que puede vivir, soñar y morir. Quedé sorprendido, con asombro me pregunté ¿acaso a esa gente le interesa que uno se bañe o no y yo porque lo voy a hacer?

Luego recordé que el amigo del perro, no el hombre sino mi amigo, una vez fue a parar a la cárcel por haberse robado un pedazo de carne para que su madre comiera, ya que desde largo tiempo estaba perdiendo la noción de hacer ese ejercicio. ¿Es fácil saber por qué robó mi amigo? ¿Cuántos en este momento lo están haciendo? Y ¿acaso no es justo?  No quiero discutir lo hecho, al fin y al cabo da igual. Sólo quiero mostrar mi historia, que es la de muchos hombres que despiertan y están dormidos. No me gusta lo inconcluso, ya que después otros terminan favorecidos cuando no han hecho nada.

A mi amigo, el del pedazo de carne, le tocó pelear con el guardián, no quería que él y sus compañeros se bañasen a cualquier hora, si no que lo hicieran en la madrugada o cuando él quería para que dejaran de soñar, pensar, matar, mientras que los guardianes lo podían hacer cuando ellos quisieran. Negando la libertad de algo tan elemental. Mi amigo, yo y quizás muchos de ustedes están de acuerdo, que a nadie se le condena por bañarse o no.

Seguí pensando que este día está marcado por el reloj que reconocemos con números, pero que no participamos en todas sus horas, ya que a ellas las acomodan a su antojo quienes manejan el tiempo.

Entonces decidí ponerme mi único vestido, pero sólo lo que hice fue cubrir mi cuerpo, ya que de lo contrario todos corrían y llegarían a matarme o darme la medalla de la locura. Ahora me toca planear como haría para alimentar mi cuerpo que tiene sed y necesita hacer ese ejercicio que la mayoría no hacen, pero el resto lo hace hasta saciarse. Tuve la sensación de  que ya había ingerido el aire malsano, y mi merienda había sido las horas oscuras, que he padecido desde que pensé que había despertado.

Tome la decisión de salir del cuarto oscuro en el cual vivo, pero cerca de mí se quedan otros en su mansión como si caminaran por calles de la ciudad que me agobia y de otras ciudades que no se diferencian a la mía, no supe que hacer. Sin un centavo en el bolsillo, tomé los bolsillos con rabia y los desprendí de mi harapiento pantalón, ya que estos no me presentan función alguna.

No quise caminar, el autobús me solucionará la ambición de estar lejos de mi cuarto oscuro, pero si este conductor necesita de mí y de todos los que señalan su parada para él vivir, creí que estaría malgeniado y que mi persona sería un hazmerreir anta la vida.

Luego decidí y tomé el autobús y les dije a todos que no podía mentir, que miraran mi pantalón que no tenía bolsillos. Todo fue pensar y planear y en última instancia dije al conductor que no lo quería engañar, porque pocos creen que muchos andamos así.

Al llegar al centro de la ciudad, eso que acostumbramos a llamar, donde existe la esperanza de traer algo para el cuarto oscuro, donde todo brillaba aunque no fuera oro, porque ya no hay, donde nos saludamos y demostramos estar alegres por no romper la verdad, donde la desdicha se esconde para sepultar lo que somos. Allí estuve en una esquina, viendo pasar las historias de mis horas vacías, la de usted y la de otros que no la comentan para así andar juntos como hermanos, creí que todos los que miraba me miraban,  comprendían mi mal momento, cuando en verdad era falso, antes de mi existencia yo era así y ahora que deambulo como el viento, es poca la diferencia.

Quise hacer algo que llamara la atención, para ver cómo podía influir en el silencio de los que no les provocó ni la menor molestia; luego me fui a esa cajas donde depositan a la basura que entendemos que es residuo de la actividad del hombre, pero con muchas de esas cosas la gente lucha para vivir, aunque no les aconsejo que piensen en la basura porque después nos parecemos a ella.  Allí me acerqué con la intención de hacer algo, pensé que todos tornaban su mirada hacia mí, quise hacerlo ya que en mi mente estaba la decisión, pero mis brazos me dolían. Cogí un cartón de esos que usa mucha gente para mendigar, el cual sugiere y reclama que los dejen vivir, los ciegos, los mudos y los minusválidos.   Allí la gente cuando nos ve implora la limosna, con gesto atrevido y decoroso les da algo, pero nunca busca solución. Yo también hice lo mismo, pero con la diferencia que en mi cartón decía: Por favor no me deje morir. Todos curiosamente, esta gente que no me miraba, se fue acercando hasta formar una multitud. Ahí recibí promesas, alguien me invitó para ver como cambiaba mi vida… Todo ese lugar tenía la forma de un supermercado, de tantos regalos que me habían dado. Yo airadamente me levanté y con voz firme, les dije: Con acento de un hombre vivo,   hay que hacer algo aunque ustedes no tengan letrero en su cuerpo, ustedes también se están muriendo. Muchos quisieron entender el momento, pero, sin embargo, otros me insultaban y me decían que quiere ese hombre, le hemos dado todo, y le hemos dicho que tiene que cambiar… Yo como respuesta les hice una invitación al cuarto oscuro donde vivía. Allí fueron todos y hablamos de los piojos y las pulgas, todos tenemos la misión de matarlos, porque no nos dejan dormir, pero tampoco nos dejan levantar.


HUCASME
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About hugo castillo

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1 comentarios:

  1. Profesor Por Que En la Historia A Lo ultimo fue que invito a la gente a el cuarto oscuro a matara las piojos si se supone que es un cuarto oscuro y no se ve nada !!! y ademas porque habla de muchas cosas en toda la historia y esa lo ultimo es que habla de el no entiendo

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