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MANERAS DE REZAR Y ORAR

MANERAS DE REZAR Y ORAR

  
  

                         

  


 Por Hugo Castillo Mesino


Son incalculables las religiones apostadas en nuestro planeta y cada una de ellas, de una u otra forma, invocan a un ser superior. Nos corresponde a manera de ilustración señalar las religiones con mayor número de fieles, entre ellas: el Cristianismo, el Islamismo, el Hinduismo, el Budismo y el Judaísmo; señalando que de ellas se desprenden miles de sectas. Entonces, nos preguntamos: ¿Cuáles son las maneras de rezar de quienes profesan estas confesiones religiosas?

Los estudios nos conducen a identificar que éstas guardan muchas aproximaciones y pocas diferencias como suele ocurrir a continuación: Para los cristianos la oración es elevar el alma a Dios, orar es platicar con Dios; para los católicos es común utilizar el término rezar; mientras que los protestantes afirman que debemos orar y no rezar porque, según La Biblia, no se debe orar repetitivamente, y por eso ellos condenan el Rosario. Para el Islamismo la oración o Salat es el segundo pilar del Islam; la oración consiste en la recitación de determinados versículos del Corán, acompañada de una serie de inclinaciones. Para el Hinduismo la oración más extendida es el mantra G yatr, que hace referencia al dios Sol como creador, y que se reza al amanecer y al anochecer; también existe el yoga, como forma de meditación que permite la unión o integración del alma individual con Dios y el desarrollo de la conciencia espiritual. Para el Budismo la oración se efectúa a través de la meditación que hace que despertemos las capacidades de fuerza, compasión y sabiduría que todos llevamos dentro; al contrario que en el cristianismo, por ejemplo, supone dejar a un lado peticiones materiales o inmateriales. Mientras en el Judaísmo se reza mirando hacia el Norte; sin embargo, mientras los hombres deben rezar tres veces al día, las mujeres sólo acostumbran a hacerlo una vez; los rezos pueden hacerse en voz alta, en voz baja o cantando, aunque durante la oración no hay música.

Cuando nos corresponde asistir a un acto social, religioso, cultural, político, educativo, y no ejercitamos el acto de rezar, se nos recrimina y suelen lanzarse frases peyorativas por quienes dicen que saben rezar u orar; es más, te dicen: “tú no sabes rezar”, “te falta mucha fe”, “tienes que tener dedicación”, “debes utilizar un tiempo exclusivo”, “concéntrate”, “maneja el silencio espiritual”, “busca un ambiente propicio”. Cabe en la reflexión en torno a esta situación hacer un juicio moral: ¿Será que cuando estamos solos pero acompañados de humanidad no estamos orando? ¿Cuándo contemplamos y respetamos la naturaleza por su grandeza no estamos orando?

Suele ocurrir como manifestación cultural de los humanos exclamar, unos más que otros u otros más que unos: “¡Dios Mío, cómo voy a abarcar todo lo que tengo que hacer!”, ¿se está o no se está orando? Cuando observamos y vivimos cómo actúa la corrupción en nuestra sociedad y rechazamos de plano este comportamiento perverso, ¿estamos rezando sí o no? Cuando lloras y padeces sufrimiento por tus hijos o familiares enfermos ante la incapacidad e ineficiencia de asistencia médica y solicitas ayuda pertinente, ¿estás o no estás orando? Cuando el dinero untado de inflación y devaluación se te va de entre las manos y admites impotencia y la necesidad de exigirte a ti mismo para el cambio, ¿estás o no rezando? Cuando a tus ojos te manipulan y desdibujan tu identidad ofreciéndote dádivas y lanzas el grito al cielo aclamando justicia, transparencia, lealtad, ¿acaso no estás orando?



Recuerda que no son los labios los que enseñan a rezar, son los actos, es la misma vida la que nos enseña la oración; son nuestras necesidades y demandas, nuestros sentimientos y buenos propósitos los que nos hacen orar o rezar, tal como lo plantea Zenaida Bacardi de Argamasilla en su reflexión “Maneras de Rezar”. Quien ama como tú amas a los tuyos y a los demás, además de ser un humanista vas formando un rosario de cuentas que serán siempre peldaños de oración. Quien enciende el corazón para hacer y defender el bien y ofrece sus obras, sus buenos deseos, sus sueños y se sacrifica por los demás, ¿está orando o no lo está haciendo?

Tenemos el compromiso de seguir forjando una sociedad justa, equitativa y solidaria que propenda por el bien de los entes públicos, de las organizaciones sociales y políticas, que destierre los vicios de corrupción, que valorice la condición de ser persona sin discriminación y que extinga de una vez por toda a los tránsfugas encubiertos en la política acabando con la cohesión unitaria de los movimientos.

Hay muchas maneras de rezar y en eso estamos claro, cada cual lo hace acorde a las circunstancias, temperamento, concepciones, unos lo hacen por dentro, otros lo hacen por fuera; no importa la forma, puede ser para construir un puente lo importante es pasar; ante todo esto, no temas, los actos humanos son rezos… Las pisadas dejadas con dolor son huellas; tu silencio, tu sonrisa, tus ademanes, tu música, tus movimientos, tus saludos y tu enamoramiento por la vida y por los demás es una forma de rezar u orar… Ahora, bien, cabe recordar a un trovador como Alí Primera cuando en uno de sus poemas hecho canción nos dice: “No, no, no basta rezar, hacen falta muchas cosas para conseguir la paz”; es una forma de rezar.

PUBLICADO EN EL DIARIO LA LIBERTAD DE BARRANQUILLA

DOMINGO 28 DE JUNIO DE 2015
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