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LO INMORTAL DE LA VIDA ES LA MUERTE

             LO INMORTAL DE LA VIDA ES LA MUERTE



Por Hugo Castillo Mesino

No pretendo caer en el existencialismo porque ya pasé por el Covid-19. Por el contrario, me alegro al poder escribir estas letras huérfanas por muchas almas que se dejaban seducir por la lectura y no están con ellas, logrando parir y juntar muchas ideas frescas en los ámbitos del saber. Eran mis amigos; al recordarlos les brindo un homenaje póstumo cultural como si estuvieran con nosotros en los espacios de las aulas de clases, la política, la vida sindical y en el mundo literario. Uno a veces tiene ganas de morirse cuando cree que en el mundo todo se agota; pero, mentira, a toda hora estamos apostando a la vida como la primera y única opción del planeta, sobre todo cuando del otro lado la conclusión de lo inmortal de la vida es la muerte.


Al otro lado de la quietud nadie le va a decir a uno que tiene qué hacer y eso nos parece algo maravilloso porque allí los manjares estarán servidos y lo interesante es medírsele a la invitación “saciarse y dormirse muerto”, porque la tranquilidad del alma muerta no es escuchar la voz de la reflexión y la ocupación como una forma de enfrentarse al tiempo. Lo cierto es que resulta difícil, por estar informado, que en la tierra todavía, hasta donde yo sé, quien aspire a morirse no lo premian; es todo lo contrario, le quitan la luz, no le dan la posibilidad de salirse del féretro dado que la tumba tiene cadenas de cemento y arenas calentadas que hierven del resplandor de la tierra y los rayos del sol que cada día endurecen más la muerte. 


Causa risa que haya conversado con la muerte y apenas esta es una introducción sin haberme desprendido de la tierra. Ahora les da miedo y se muestran cobardes, ¿qué tal cuándo empiecen por los aíres a volar y por circunstancias de nuestra cultura se atraviese un cohete o un avión?, ¿qué fuerzas vas a tener para enfrentarte a esa colisión entre vida y muerte?, ¿tendrás el valor de traspasar las nubes de agua condensada como piedras y cuando éstas caen formando tormentas en medio de la lluvia? Sólo he tratado decirle a la muerte que te hable para ver si comprendes tu vida y tienes el propósito de encaminarte y dejar, así sea, un ápice de huellas significativas; la misma muerte al final te lo compensará.


Todo te parece misterioso sin conocer la penumbra dado que el cielo no es claro, lo han pintado así, por eso quieres hacer ese viaje sin conocer la visa turística para llegar a él. Ahora la alegría que tuviste se esfuma como si fuera un retrato de tu aspiración de ser vida y después ser muerte; las horas de la tarde ya no tienen luces para alumbrar los días favoritos en que la vida anunciaba su partida a la muerte. Tu rostro lo he visto pesado. Recuerdo cuando decías “todo esto lo tendrás que escribir sobre mi cadáver”; ese fue tu suspiro y grito de muerte sin haber sentido todavía el llanto de los demás; tu ilusión de cristiano y creyente es difícil de interpretar, manifiestas que es Dios el que dispone de la vida y no sé por qué anuncias la muerte. 


Despierta. Qué lindo es estar vivo y buscar por todo el mundo lo inmortal de la vida. Ya no te sorprende ver pasar las cosas, entonces, te interesa es conocer el curso de los ríos, contemplar o arroparte con la cascada, abrazar el aire, montarte en las nubes, escuchar el canto de los pájaros, jugar con las estrellas, observar cómo despierta la naturaleza sinónimo de vida. Es hora de que pienses en la vida; estas hecho para crecer y jugar con las horas felices y hacer felices a los demás; deja de ser quejumbroso. ¿Qué has hecho para reclamar lo que no has vivido con mayor sentido y realizado? Basta de estar atribuyéndole lo oscuro y fatal al destino si el destino eres tú. Tienes tiempo de sacudirte y pellizcarte; haz una ruptura con la condición de ser un parásito social, deja de estar pensando en el más allá y conságrate a aportar a los demás que esperan mucho de nosotros.


Naciste para vivir y ser cultor de una sociedad mas justa, que sueña con los enamorados de la vida e invita a los distraídos a que despierten por siempre, que es una ganancia hacer parte de la generación Covid-19 y, como tal, debemos apostarle a la vida. A nosotros nos debe matar el deseo de cambiar para poder cambiar a los demás, es la lógica de la superación y el esfuerzo. De pronto pudiste pensar en el fatalismo desorbitado al introducir este ejercicio; pero, mis amigos, los mortales, desde cualquier ángulo, saben de nuestro compromiso y existencia NO para vegetar sino para producir socialmente.

 


PUBLICADO EN EL DIARIO LA LIBERTAD DE BARRANQUILLA

LUNES 18 DE ENERO DE 2020
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About hugo castillo

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2 comentarios:

  1. Vivir es cargar con la sombra del propósito, y eso, ya nos sitúa en el estrado de los inmortales; aquellos que lo son no por el cese del proceso biológico necesario que sostiene su constitución física para que se configure el concepto de lo que llamamos vida; sino que por sus extensos o cortos actos logran trascender escalones por encima de aquella pálida afirmación que reza: "nacer, crecer, reproducirse y morir". Es así que, ante el amaño costumbrista de la vida, se debe morir a cada instante; en un abrazo, en un beso, en cada acción, etc. Pués solo se puede vivir, cuando a la muerte se le deja el festín de nuestro cuerpo nada más, porque el mérito de lo vivido será abrazado por quienes tomarán parte de la vida como lo que realmente es, una hoja en blanco a la espera de alguien con una pluma dispuesto a escribir su propia historia.






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  2. Me complace saber que superables esa dura prueba y estas listo para recrearnos con estas bonitas columnas muy reflexivas.Animo amigo histórico que todavía hay cuerda para ratos,además no es hora de dejar a Arroyo de Piedra sin un baluarte de tu categoría. Saludos.

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