«La nueva derecha clama por la libertad de expresión solo cuando le conviene; en la práctica, impone dogmas y busca silenciar las voces disidentes.»
Agustín Laje, filósofo, Político, Intelectual de la Nueva Derecha, autor del Libro: «La Batalla Cultural. Una Teoría Política. Para La Nueva Derecha» Laje asesoró y respaldó públicamente la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella en Colombia, como lo hizo con Javier Milei en Argentina; prologuista de este libro; hay que leer para confrontar y avanzar. Laje plasma más de «cinco centenares de páginas y tres centenas y media de autores» como se registra en la bibliografía de «La batalla Cultural»
Desde hace bastante tiempo, la cultura parece ser un tema de las izquierdas. Resuenan nombres como Antonio Gramsci y destacan escuelas como la de Fráncfort. En ella se escruta la microfísica del poder con Michel Foucault a la cabeza, y se impulsan estrategias hegemónicas con los aportes teóricos de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe.
Esa fue la batalla cultural de la «Nueva derecha» con Abelardo de la Espriella donde los elementos culturales predominaron como núcleo… de la disputa de ideas, valores, lenguajes, relatos históricos, símbolos manifestaciones artísticas; es posible distinguir toda una gama de batallas culturales: batallas ideológicas, batallas axiológicas, batallas lingüísticas, batallas morales, batallas religiosas, etc.
¿Por qué la cultura, desde hace varias décadas, es sin duda el campo de los antagonismos políticos favoritos de las izquierdas hegemónicas? Sin embargo, la cultura empieza a ingresar en el discurso de las derechas. Laje en la «La Batalla cultural» plantea, espero que sirva a estos “guerrilleros culturales”, por ahora dispersos y fragmentados, llevan con valentía sus «batallas culturales» refiriéndose a la «Nueva derecha» Por lo tanto, en lugar de definir al hombre como un animal racional, lo define como un animal simbólico, como diría Max Weber: «El hombre es un animal suspendido entre telarañas de significados que él mismo ha tejido»
«La nueva derecha» Para Agustín Laje cree que podría conformarse en la articulación de libertarios no progresistas, conservadores no inmovilistas, patriotas no estatistas y tradicionalistas no integristas. La nueva derecha, tendrá que dar forma a sus «nosotros» en los varones cansados de la constante demonización de su sexo, las mujeres hastiadas de lo recurrente y compulsiva victimización ideológica; los heterosexuales empujados por doquier, asumir culpas que no tienen; en homosexuales que se despiertan de la instrumentalización política; todo ello a través de «La batalla cultural» donde la izquierda y al progresismo debe recuperar y confrontar al gobierno entrante ¿Serán insumos para las elecciones territoriales?.
A los blancos se le está diciendo que su raza está maldita, los negros que se han dado cuenta que nada ha surgido de los odios; los nacionales que ven la migración descontrolada sus oportunidades laborales; los inmigrantes legales que no tienen por qué aceptar que otros lleguen sin siquiera revisar los requisitos; los empresarios que no aceptan que las políticas socialistas destruyen las riquezas; obreros y trabajadores que no ven como las nuevas causas de la izquierda, tales como: «lenguaje inclusivo»; «cambio de sexo»; «dieta vegana»; excluyendo otros alimentos.
Los religiosos y hombres de fe reducido a la escoria de la sociedad moderna; los no creyentes que consideran que la libertad de culto es cosa importante; «Los nunca» que jamás tuvieron participación política de ninguna naturaleza; quienes han terminado de hastiarse de los centrismos; izquierdistas adultos horrorizados por los niveles de adoctrinamiento escolar; los jóvenes que van cayendo en la cuenta de que nada sirve como la ONU; así lo expresa Abelardo.
Laje notifica que este proyecto de «nosotros» debe construirse políticamente a través de «batallas culturales». «La guerra de guerrillas» es un combate asimétrico donde pequeños grupos armados irregulares enfrentan a un ejército formal; asi se ilustra la batalla cultural entre «La nueva derecha y las izquierdas». La batalla cultural para Laje, es política en esencia, la medida en que surge de los antagonismos de la esfera cultural, precisa ser tomada como el centro de gravedad ya no de la mera reacción, sino de la construcción del «nosotros político» y sigue vigente en la dinámica política; donde las izquierdas y el progresismo los derrotara.

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